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Prefacio

Tienes en tus manos, estimado lector, algo más que una Guía Turística. Encontrarás los datos básicos que pueden satisfacer a cualquier turista, pero también hallarás otro nivel informativo que raramente suele aparecer en las Guías Turísticas al uso.

 En esta pequeña obra se habla de arte e historia y de sus protagonistas, pero también de su transfondo y trasmundo ortodoxo y heterodoxo, en un intento de situarte en cada momento en el espíritu de la época para que cuentes con una visión en profundidad sobre lo que estás viendo y que tu visita a El Burgo de Osma no quede tan sólo como un recuerdo estético y gastronómico.

 Ignoro si lo conseguiré, pero mi intención es que las complementaciones y explicaciones antropológicas que de vez en cuando irrumpirán en el relato sirvan para moverte a la meditación y lleguen, en cierto modo, a servir de marco en el recuerdo que guardes de tu visita, hasta el punto de que tal vez sean un acicate para que retornes en otra ocasión de forma más pausada y reflexiva.

Creo que más que una Guía Turística, el libro está concebido como un antiguo relato de viajes a tierras y culturas diferentes pues tales son, en El Burgo de Osma y en cualquier otro lugar, el mundo de la Celtiberia, la época Hispanorromana, esa gran desconocida que es la Edad Media con su románico y gótico, el Renacimiento…, etc. Tras una obra de arte hay una cosmovisión colectiva y una experiencia y reinterpretación personal, tanto para su autor como para quien la contempla, y en ello he tratado de incidir especialmente, sin dudar en otorgarle a lo escrito un tono subjetivo.

 Este contenido intimista es inevitable para mi, y te explicaré su porqué. El Burgo de Osma ha sido, y sigue siendo, un punto de referencia existencial importantísimo en mi vida, por eso no he podido por menos que plasmar las percepciones, sentimientos, pensamientos e intuiciones que, al cabo del tiempo, he llegado a tener sobre él. Aquí pasé la adolescencia y primera juventud. Estudié en su Seminario e Instituto de Santa Catalina. En el primero hallé un gran amigo del alma, y en el segundo encontré al amor de mi vida con quien me casé en la catedral y que me ha dado un hijo al que quiero con locura. En El Burgo se perfiló mi personalidad y mi futuro, así que mi deuda es enorme y, cuando menos, me veía con la obligación de escribir este libro.

El Burgo de Osma tiene apenas 900 años de existencia, pero Osma le añade varios siglos más, y la Uxama celtibérica nos retrotrae hasta el siglo IV a.C. Los tres núcleos se encuentran profundamente vinculados y no se les puede ni debe separar. La gloria es transitoria, decían los antiguos, y así se evidencia en este caso. Uxama tuvo su época de esplendor con el emperador Tiberio, la Osma de la Reconquista avanzada fue cabeza de un señorío y, durante los siglos XV y XVI, con un postrero renacer en el reinado de Carlos III, El Burgo de Osma alcanzó su máximo florecimiento político, artístico y literario. “En el siglo XVI -comenta Florentino Zamora- la silla de Osma era reputada como una de las más opulentas e importantes de España, con sus siete cuentas y cuarenta mil maravedís de renta”.

 En la segunda mitad de la presente centuria El Burgo de Osma ha gozado igualmente de un nuevo impulso con su expansión urbanística de los últimos treinta años y configuración como centro comarcal indiscutible de servicios y como centro turístico primordial, de ahí que el Ministerio de Información y Turismo la declarase Villa de Interés Turístico, en 1962; turismo en el que la gastronomía ocupa un lugar muy relevante y en el que el arte sacro que acoge la catedral, esperémoslo, tendrá un especial realce durante 1997 merced a Las Edades del Hombre y en los actos que se organicen para celebrar el 1.400 aniversario del primer documento fidedigno de la existencia de la diócesis de Osma.

El Burgo de Osma, por otra parte, ha dado políticos en este siglo de la talla de Dionisio Ridruejo y Juan José Lucas Jiménez. El primero de los citados fue, además, un gran escritor y poeta. En cuanto a Juan José Lucas, contemporáneo de todos nosotros, se puede decir sin equívocos que como presidente de la Junta de Castilla y León está propiciando la rehabilitación y restauración urbanística, medioambiental y artística hasta tal punto que bien se le puede considerar como el último de los grandes mecenas que han tenido El Burgo y la ciudad de Osma, de ahí que sea para mí un gran honor que sea el prologuista de este libro, lo cual agradezco muy sinceramente.

También he de agradecer las aportaciones y colaboraciones de Caja de Salamanca y Soria, Junta de Castilla y León, Diputación Provincial de Soria (Revista de Soria), Ayuntamiento de El Burgo de Osma-Ciudad de Osma, Patronato Provincial de Turismo, Biblioteca Pública de Soria (Legado de Florentino Zamora), Museo Numantino y Archivo Histórico Provincial (Archivo Carrascosa), diversos empresarios burgenses, así como la de los ilustradores y fotógrafos (Andrés Palacios, Manuel Lafuente Caloto, Jorge Rodríguez de Pablo, Alberto Castillo Arranz, Juan Pablo Gonzalo…) y a los poetas locales Teodoro Palacios y Bienvenido García Herrero. Igualmente son coautores indirectos de esta Guía el casi centenar de investigadores, cuyos libros y artículos me han servido como fuente de documentación e inspiración, como queda reflejado en la bibliografía.

Este libro, que dedico a mi esposa e hijo, padre y hermanos, se ha escrito también en memoria del que fuera alma mater de la Casa de Soria en Barcelona, articulista de la prensa provincial y poeta burgense, Joaquín Soriano, Josoro.

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