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Rememorando lo templario en el Palacio del Virrey

octubre 10, 2011

Grafitis protectores con la cruz en el monte Calvario los hay en este palacio

Así es… Cada vez que paso junto al hoy llamado Palacio del Virrey, anteriormente conocido como Casa de las Tejerizas y hasta su desamortización en 1844 Palacio de la Abadía de San Bartolomé, dada mi afición e investigaciones sobre la ermita templaria de San Bartolomé de Ucero, no puedo por menos que recordar el simbolismo esotérico que he ido desentrañando durante 26 años en sus canecillos, capiteles y marcas de cantería.

A través del cronista diocesano Loperráez es conocido por los lectores de su obra, desde finales del siglo XVIII, que el convento templario de San Juan de Otero pasó a convertirse en abadía de San Bartolomé, vinculada como dignidad eclesiástica a la catedral de Osma, al menos desde el episcopado de Francisco de Santillana, exactamente a partir de 1477, aunque se sospecha que ya existía durante el mandado de Pedro de Montoya aunque no aparezca tal dignidad abacial en sus estatutos catedralicios.

Esta canongía era atípica ya que dependía directamente del Papa y uno de sus abadas, Eusebio Campuzano, del que hablaré en otra ocasión, fue acusado de ser carbonario.

¿Dónde se encuentra este antiguo Palacio Abacial que hoy forma parte, en cierto modo, del conjunto hostelero del Virrey Palafox? Pues justo enfrente de la muy esotérica Puerta de la Capiscolia de la Catedral oxomense por donde hoy se regula la entrada turística al templo catedralicio.

Desde hace dos décadas este establecimiento, como se indica en su página web, es un local multiusos: bar, cafetería, discoteca, tiendas, café, bodega, delicatesen y regalos de calidad (en su tienda, por cierto, pueden adquirirse algunos de mis libros).

En las escrituras del expediente de venta, de 1844, se describe de este modo su estructura: “Se compone de Portal, Sótano, Patio de veinte y cinco pies de largo por veinte y uno de ancho, claustro alrededor, pozo, granero, un cuarto Carbonera, Leñera, pajar y dos Cuadras, Cuarto principal, recibidor, Cocina, recocina, coladero, ante sala, sala con dos alcobas, un Salón, ante sala, recibidor, sala con dos gabinetes y sus dormitorios, cuarto con dormitorio, otro con su ropero, dispensa, desban con su correor y el restante gotero”.

¿Quién compró este palacio perteneciente al cabildo y adscrito al abad de San Bartolomé? Pues un tal Pedro Juan de Goya, que vivía en Aguilar del Río Alhama, por la cantidad de 25.000 reales de vellón, y en la escritura de venta se ratifica que “esta venta es una casa que fue de la Abadía de San Bartolomé”.

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