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Plazas del entorno de la Catedral del Burgo de Osma (1)

marzo 25, 2010

Plaza de la Catedral del Burgo de Osma

La Plaza Mayor de la villa de El Burgo de Osma  fue, hasta 1771, la Plaza de San Pedro, más conocida como Plaza de la Catedral, que es la inmediata a la portada principal del templo, en cuyo centro hay una fuente. Allí se desarrollaba el mercado, se corrían los toros (algunos de ellos hasta entraron escapados y corretearon por la catedral), se desarrollaban numerosos ritos litúrgicos y obras teatrales, etc. Los festejos taurinos provocaron las iras de dos obispos oxomenses: Sebastián Pérez, que llegó a excomulgar al concejo, justicia y regimiento de El Burgo por tal motivo (1584), y Martín Garnica (1594), con intervención del rey que falló a favor del pueblo, obligándoles a permitir que se lidiaran los toros o novillos junto a la catedral.

           En el espacio que hoy ocupan la Sacristía Mayor y la Capilla de Palafox estaban los toriles, el ayuntamiento y un calabozo no muy fiable puesto que más de un preso se escapaba y se refugiaba en la catedral invocando su carácter de santuario, costumbre que muchos conocen por la película -más que por la novela de Víctor Hugo- El jorobado de Nôtre-Dame. Además los astados mugían, perturbando así los oficios del clero y, como argumentaba la real provisión de Carlos III de 1768, “hera continuo el estorbo y alboroto que se causaba en los días que tenian funciones publicas de novillos por percibirse en el Altar maior los golpes, ruido y voces con grande irreberencia; que esto abia dado ocasion a que muchas vezes se aian excitado desazones y controbersias con la villa”. Dos años más tarde, en 1770, se lidiarían por última ocasión los toros en esta plaza.

          Como además el Cabildo, obispo Calderón y Fray Joaquín de Eleta tenían previsto ampliar las estancias catedralicias para poder, fundamentalmente, construir una capilla que honrase al obispo Palafox que se suponía iba a ser canonizado, y por otro lado el incremento de la población exigía un ensanchamiento de la villa, todo parecía conjugarse para que se desalojaran las viviendas públicas que el obispo Tello construyera anexas al ábside (ayuntamiento, alhóndiga, calabozo, toriles y audiencia). Además Joaquín Eleta era confesor de Carlos III y era seguro que al rey le placería atender sus ruegos urbanísticos para mejorar su pueblo natal, como así sucedió.

Soportales nocturnos de la Plaza de la Catedral del Burgo de Osma

Nota: © Texto de las páginas 62de EL BURGO DE OSMA Y SU CATEDRAL, de Ángel Almazán de Gracia.

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