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San Pedro de Osma y la génesis de El Burgo de Osma (2)

marzo 8, 2010

 

Túnica llamada de San Pedro de Osma aunque es del siglo XIV

Se le amortajó con un tejido de seda persa con alabanzas a Aláh y envuelto en él se le trajo a la catedral románica burgense. Curioso es constatar también que es de confección islámica y que contiene igualmente invocaciones a Aláh la mortaja de Rodrigo Jiménez de Rada (1247). 

         De cientos de tejidos sasánidas y de otras épocas de las civilizaciones de Oriente Medio se han tomado los motivos geométricos, vegetales y animalísticos para ornamentar con pinturas y tallas los presbiterios, capiteles, tímpanos y canecillos del románico europeo. Y ejemplo de ello lo encontramos en el bestiario silense que tanto influyó en la catedral románica del Burgo de Osma y en otros templos sorianos.

         Lo que resta de la mortaja de San Pedro de Osma es una pequeña pieza rectangular que estuvo en la exposición de Las Edades del Hombre en Amberes (1995), acompañado por la piedra fundacional, en escritura cúfica, del castillo califal de Gormaz, y que pueden apreciarse en los museos de la catedral burgense, al igual que una de las tunicelas árabes de este prelado francés. Vicente Núñez describe sucintamente la tela de mortaja siguiendo las descripciones que hiciera el Timoteo Rojo Orcajo, magistral que había sido de la catedral. Por su interés, te transcribiré sus anotaciones:  

Mortaja islámica de San Pedro de Osma

       “En los retazos los hay de diferente estructura, unos más pequeños que forman estrecha franja en dos lados, con dibujo geométrico muy pobre, retazos que acaso pertenecieron a las vendas o al vestido del Santo, y hay otros que son de más esmerado trabajo; en ellos se ven los motivos ornamentales que los árabes repetían en sus tejidos, como son los grandes círculos familiares al Islam, cuyos puntos de tangencia sirven de centro a otros más pequeños, orlados con diversas inscripciones; en los espacios libres quedan dibujos de rombos con adornos geométricos o flores estilizadas, tan peculiares del Oriente, erguidos, vueltas las grupas, pero afrontados los rostros de forma humana, guardando el árbol simbólico de la vida que aparece entre los dos. Así solían representar esta escena los artistas Sasánidas de Persia y Mesopotamia; en las orlas concéntricas de los mismos se ven otros dos pequeños animales alados, el uno con pico de águila, igual exactamente al grifo famoso en bronce del cementerio de Pisa, procedente de Egipto, según unos, y de Mallorca, según otros; entre los dos animales aparece una figura humana en actitud de arrodillarse.

         Dicen que el eminente arabista Sr. Asín Palacios descifró las inscripciones, y que en ellas, después de alabanzas a Aláh, se dice que fue tejido en Damasco para uno de los sultanes. Acaso después caería como trofeo de guerra esta tela en manos de los castellanos, pasaría a poder del Obispo de Palencia, y éste envolvió el cadáver de San Pedro con ella”.

Nota: © Texto de las páginas 47-48 del libro EL BURGO DE OSMA Y SU CATEDRAL, de Ángel Almazán de Gracia.

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