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La Virgen del Espino y las Vírgenes Negras (5)

marzo 7, 2010

 

Virgen del Espino de El Burgo de Osma delante de la catedral

La veneración a la Virgen del Espino, cuya talla original debió ser negra, ¿estará reemplazando quizás incluso hasta sobre el mismo solar una devoción milenaria, tal vez celtibérica, a la Diosa Madre Tierra, que con el catolicismo quedó eclipsada tras ser asumida y readaptada con el culto mariano?.

 No es del todo absurda tal hipótesis por cuanto las Vírgenes Negras podrían tener como prototipo iconológico a la Gran Diosa Isis, y en Egipto precisamente la espina de la palmera era el emblema de Neith, la Diosa Madre anterior a Isis que adoró Salomón en la forma de Astarté, la Isis fenicia, como afirma el Libro de Los Reyes. Y Salomón es el autor del esotérico Cantar de los Cantares, en la que la Reina de Saba como Sulamita (tan alquimista ella) dice: “Morena soy, oh hijas de Jerusalén, pero codiciable… No reparéis en que soy morena, porque me ha robado el sol mi color”, texto recurrente para explicar el cromatismo de las Vírgenes Negras y que estaba, por ejemplo, escrito en la cúpula de la iglesia de la también morena Virgen de los Milagros, en Ágreda.

Sello del cabildo de catedral de El Burgo de Osma

El cronista Argaiz ha destacado la presencia, en el Archivo de la catedral, de un sello del Cabildo en el que figura una torre y sobre ella la Virgen “con un cetro o azucena o flor de lis en la mano derecha, y a la izquierda su hijo”. Pues bien, en el Cantar de los Cantares, el esposo místico dice: “Yo soy la flor del campo y el lirio de los valles. Como azucena entre espinas, así es mi amiga entre las vírgenes”. Las corrientes herméticas occidentales utilizarían como contraseña la flor del lirio o lis, sobre todo ciertas cofradías de constructores de catedrales y templos románicos y góticos, como se ve por ejemplo en la cercana ermita templaria del Cañón del Río Lobos. El lis era la representación esquemática de la pata de oca, tan característica de algunas cofradías de constructores, y emblema también de Melusina, la esposa de Lug, ese dios al que se le honraba en Uxama. La Reina de Saba, por otra parte, es el prototipo de la Dama trovadoresca, de lo que Goethe llamaría Eterno Femenino, y Jung con el nombre de Ánima, a la par que ha personificado a la esposa mística en la alquimia hermética.

Nota: © Texto de las páginas 39-40 de EL BURGO DE OSMA Y SU CATEDRAL, de Ángel Almazán de Gracia.

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