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La Virgen del Espino y las Vírgenes Negras (4)

marzo 7, 2010

 

De San Agustín -que tiene en la catedral la antigua capilla de San Bartolomé dedicada a su culto y una estatua en la que se le ve, cual Santiago Matamoros, pisoteando a dos herejes maniqueos- permíteme que sigamos tú y yo el siguiente consejo para abordar el misterio de la patrona de la villa burgense: “Lo importante es meditar sobre el significado de un hecho, no el discutir la autenticidad del mismo”.

Romería Concordia de la década de 1880, de la Virgen del Espino de El Burgo de Osma

        En este sentido, si rebuscamos en la mitología comparada, que tan incomprendida es por algunos canónigos, encontraremos diosas emparejadas o formando tríos incluso, y ahí es donde, creo yo, habría que buscar el origen arquetípico simbólico y antropológico de estas dos Vírgenes morenas del Espino de El Burgo de Osma y Barcebal, o cuando menos en ello encontraremos antecedentes cultuales que nos pueden ampliar y complementar la concepción católica sobre el culto mariano, en general, y éste en particular.

         Los dúos o tríos de diosas de los cultos indoeuropeos, especialmente las biviae y triviae celtas, protegían las fuentes, a los artesanos, campesinos y cosechas, como lo han hecho y siguen haciéndolo estas dos vírgenes, y es que las divinidades no mueren, sólo se transforman. En España y Francia existen, asimismo, varias Vírgenes Negras “hermanadas” en dúos o tríos. Por otro lado son Vírgenes del Espino y Vírgenes Negras al mismo tiempo las francesas de Le Puy, Manosque y L´Epine, así como las españolas de Estella (Virgen del Puy) y de Nájera.

         El nombre espino aplicado a tallas religiosas y templos es hermético, pues como dice Juan G. Atienza: “Espinillas, espinas, zarzas y pinchos de cualquier tipo son, en lenguaje simbólico, lugares dificultosos de trasponer que conducen penosamente a un enclave sagrado. El nombre se repite por toda la península y, casi sin excepción, marca caminos muy concretos hacia lugares mágicos ancestrales.”

Nota: © Texto de las páginas 38-39 de EL BURGO DE OSMA Y SU CATEDRAL, de Ángel Almazán de Gracia.

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